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El gobierno de Panamá informó este martes que ya envió a 101 migrantes, que fueron deportados de EE.UU., a sus países de origen.
Frank Ábrego, ministro de Seguridad de Panamá, comentó que otros 103 migrantes se negaron a regresar a sus países, mientras que 12 personas iban a ser repatriadas el martes.
Los 83 restantes están en “proceso de comprar boletos”, según Ábrego.
Alrededor de 299 personas fueron deportadas de la nación norteamericana hace 2 semanas hacia Panamá, país que sirve como puente para repatriar a los migrantes a sus países de origen, como parte de un acuerdo con Estados Unidos.
Las autoridades panameñas señalaron que los migrantes que rechazan ser enviados a sus países de origen deben ser reubicados en otras naciones por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
De momento, ellos se encuentran en el Centro de Recepción de Migrantes en San Vicente, en la provincia de Darién, mientras se resuelven sus situaciones.
Ábrego indicó que la OIM asume el pago de alojamiento, logística y transporte interno e internacional.
“El acuerdo estipula que ellos deben salir de nuestro país hacia su país de origen o a un tercer país, si alguno de ellos comentara que su vida corre peligro, que lo reciba”, dijo.
Los migrantes han denunciado las malas condiciones en las que se encuentran tras su llegada al país panameño, ya que no se les han permitido salir de su alojamiento. El gobierno de Panamá justificó que es por su propia seguridad.
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Ingrid Hidalgo