
Publicado: abril 5, 2025
Lo que comenzó como una búsqueda desesperada por parte de familiares y autoridades culminó con una trágica confirmación: Marcela Hernández, una joven de tan solo 19 años, fue hallada sin vida en una finca ubicada en Las Vueltas de La Cruz, Guanacaste, tras más de una semana desaparecida.
El cuerpo de la joven, que era originaria de Abangares, fue localizado semienterrado y con señales de haber sido parcialmente calcinado, según confirmó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). La denuncia por su desaparición había sido interpuesta el pasado 24 de marzo en la oficina regional de Liberia.
El sospechoso: un hombre de 45 años, nicaragüense
La investigación, que se desarrolló con rigor durante varios días, condujo a las autoridades hasta una propiedad rural donde residía un trabajador agrícola de 45 años, originario de Nicaragua, quien habría tenido una relación afectiva con la víctima. Según el OIJ, el sujeto es el principal sospechoso del crimen y ya fue detenido para enfrentar cargos mientras se profundiza la recolección de pruebas.
“El trabajo de campo fue constante desde que se interpuso la denuncia. La información nos llevó a esa finca, donde lamentablemente confirmamos la muerte de la joven”, declaró Michael Soto, subdirector del OIJ, al brindar detalles del operativo que permitió el hallazgo.
Una escena estremecedora
El cuerpo fue encontrado en un terreno de difícil acceso, cubierto parcialmente con tierra y con evidencias de haber sido expuesto al fuego, lo cual sugiere que el agresor intentó deshacerse de los restos para evitar ser descubierto.
El lugar del hallazgo es la misma propiedad donde laboraba el sospechoso y donde aparentemente vivía desde hacía pocas semanas. Hasta ahora, no se ha confirmado cuánto tiempo llevaban de relación ni si había antecedentes de violencia entre ellos.
Avanza proceso judicial
Las autoridades trasladaron el cuerpo a Medicatura Forense para la autopsia que permita precisar las causas exactas de muerte, mientras el caso continúa bajo la dirección funcional del Ministerio Público.
La comunidad local se encuentra conmocionada por lo sucedido y se ha unido en redes sociales para enviar mensajes de solidaridad a la familia de la víctima, quienes desde el primer momento reportaron la desaparición y colaboraron con las diligencias judiciales.
Este caso reaviva el debate sobre la violencia de género en Costa Rica y la urgencia de reforzar los mecanismos de prevención y atención en situaciones donde hay señales de riesgo.
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