“La economía mundial sufrirá enormemente”: la respuesta de la UE, China y otros países afectados a los aranceles de Trump

Los nuevos aranceles anunciados este miércoles por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han provocado una ola de condenas y críticas por parte de líderes mundiales.

Trump informó sobre la imposición de un arancel universal base del 10% a todas las importaciones a EE.UU. a partir del 5 de abril.

Y si lo anterior no fuera suficiente, reveló que unos 60 países, entre ellos los de la Unión Europea (UE) y China, se verán afectados por unas tasas aún más elevadas a partir del 9 de abril.

El mandatario republicano dijo que las medidas “harán que EE.UU. vuelva a ser rico”, y añadió que fue “muy amable” con las medidas que adoptó.

Unas afirmaciones que casi la totalidad de los gobernantes del mundo han puesto en duda, comenzando por los aliados más estrechos de Washington como la Unión Europea (UE), Reino Unido o Australia y, que fueron respaldadas por rivales como China.

Getty/BBC
De izquierda a derecha, los primeros ministros de Canadá, Mark Carney; Italia, Giorgia Meloni, y Australia, Anthony Albanese.

Prometen represalias

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aseguró en la madrugada del jueves que estos aranceles (del 20% para la UE) son un duro golpe para la economía mundial.

“Seamos claros sobre las enormes consecuencias: la economía mundial sufrirá enormemente, la incertidumbre se disparará y desencadenará un mayor proteccionismo”, aseguró.

“Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo”, agregó.

Von der Leyen también dijo que Europa ya está ultimando su primer paquete de medidas en respuesta a los primeros aranceles al acero y preparando nuevas contramedidas si las negociaciones fracasan.

“Sé que muchos de ustedes se sienten defraudados por nuestro aliado más antiguo”, dijo. “Debemos prepararnos para el impacto que esto inevitablemente tendrá”.

“Europa se mantiene unida: por las empresas, por los ciudadanos y por todos los europeos, y seguiremos construyendo puentes con todos aquellos que, como nosotros, se preocupan por un comercio justo y basado en normas como base de la prosperidad”, aseguró.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, cree que los aranceles son un “shock” para el comercio internacional que tendrá un “enome impacto” en la economía europea.

“Es una decisión brutal y sin fundamento. La economía de Estados Unidos y sus consumidores saldrán de esto más débiles y pobres”, dijo.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se pronunció de manera similar.

“Nadie gana en una guerra comercial, eso no favorece nuestro interés nacional”, afirmó el mandatario.

Starmer hizo las declaraciones en su despacho, a donde convocó los directivos de empresas británicas como la farmacéutica AstraZeneca, el fabricante de armas BAE y la automotriz Jaguar Land Rover.

Horas después, el secretario británico de Comercio, Jonathan Reynolds, anunció en el Parlamento que Reino Unido abrirá un “período de consultas” con los empresarios para definir la respuesta a los aranceles, el cual terminará el 1 de mayo.

“Este formalismo es necesario para que podamos tener todas las opciones sobre la mesa”, dijo.

La prensa local aseguraba que Londres estaba elaborando una lista con posibles productos estadounidenses a los que castigará de no lograr un acuerdo con Washington.

Starmer en Downing Street

Getty Images
El premier británico se reunió con su gabinete y con líderes empresariales para fijar la estrategia a seguir.

Previamente, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni había calificado de “errónea” la tasa arancelaria que Trump impuso a la UE, mientras que el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, dijo que un impuesto de importación del 10% sobre los productos de su país era “injustificado”.

Meloni, aliada de Trump, dijo que los aranceles “no convenían a ninguna de las partes”, pero que trabajaría para llegar a un acuerdo con EE.UU. para “evitar una guerra comercial”.

Por su parte, el mandatario español, Pedro Sánchez, aseguró que España protegería a sus empresas y trabajadores con un paquete de ayudas de 14.000 millones de euros (US$ 15.580 millones).

El ministro de Comercio irlandés, Simon Harris, dijo que estaba listo para negociar con EE.UU., y que esa era la “mejor manera de avanzar”, mientras que el taoiseach (un cargo equivalente al de primer ministro en ese país) Micheál Martin tachó la decisión de Trump como “profundamente lamentable” y que no beneficiaba a nadie.

Ulf Kristersson, el primer ministro sueco, afirmó por su parte que su gobierno no quiere que se aumenten las barreras comerciales.

“No queremos una guerra comercial… Queremos retomar un camino de comercio y cooperación con EE.UU., para que la gente de nuestros países pueda disfrutar de una vida mejor”, indicó.

Sin embargo, hasta ahora, más allá de declaraciones ningún país europeo ha revelado cómo responderá al golpe de Washington.

Donald Trump

Reuters
Trump anunció este miércoles aranceles de entre el 10% y el 50% para la mayoría de los países del mundo.

¿Qué dicen en Asia y Oceanía?

Fuera de la UE, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo que los estadounidenses acabarían pagando el precio más alto por los aranceles, que definió como “injustificados”, pero afirmó que su gobierno no impondría medidas recíprocas.

“No nos uniremos a una carrera que conduzca a precios más altos y a un crecimiento más lento”, añadió.

Mientras, un comentario publicado por la agencia de noticias estatal china, Xinhua, decía que el “alboroto” de Washington no era sino “bullying contraproducente” y un “juego de ojo por ojo demasiado simplista”.

A primera hora del jueves, el Ministerio chino de Comercio emitió un comunicado en el cual advierte que “se opone firmemente a esta medida y tomará contramedidas firmes para salvaguardar sus derechos e intereses”.

Sin embargo, hasta el momento, desde Beijing no han especificado en qué consistirá su retaliación.

Pese las advertencias, China ha tendido la mano a su principal socio comercial.

“En una guerra comercial nadie gana (…) (instamos a EE.UU.) a resolver adecuadamente las diferencias con sus socios comerciales mediante un diálogo equitativo”, se agrega en el comunicado.

Funcionarios de la Casa Blanca afirmaron que sus gravámenes eran recíprocos a los de países como China, que, según ellos, aplican aranceles más elevados a los productos estadounidenses, imponen barreras “no arancelarias” al comercio estadounidense o han actuado de una manera que el gobierno considera que socava los objetivos económicos de Washington.

Desde Taiwán calificaron de “sumamente irracionales” las acciones de Trump.

La anuncio que hace unas semanas hizo el gigante tecnológico TSMC, el cual en plena Casa Blanca prometió invertir US$ 100.000 millones en su planta de semiconductores en EE.UU. parece no haber servido para eximir a la isla.

Por su parte, desde Japón consideraron que las medidas son injustificadas y “extremadamente lamentables”, reportó la agencia AFP.

“Japón es el país que realiza la mayor cantidad de inversiones en EE.UU., por lo que nos preguntamos si tiene sentido que (Washington) aplique aranceles uniformes a todos los países”, agregó el primer ministro, Shigeru Ishiba.

Desde India, entretanto, respiraron aliaviados. ¿La razón? Aunque Trump le impuso a los productos del subcontinente una tasa de 26%, hasta el momento, su industria farmacéutica, uno de sus mayores exportadores, está exenta.

¿Y América Latina?

Brasil, la mayor economía de América Latina, aprobó el miércoles en el Congreso la Ley de Reciprocidad Económica, para contrarrestar el arancel del 10% impuesto por Trump.

El ministerio de Asuntos Exteriores dijo que evaluaría “todas las acciones posibles para garantizar la reciprocidad en el comercio bilateral, incluyendo recurrir a la Organización Mundial del Comercio”.

Por su parte, el presidente colombiano, Gustavo Petro, señaló que la estrategia de EE.UU. de subir los aranceles a las importaciones para aumentar “su propia producción, riqueza y empleo” puede ser “un gran error”, pero añadió que Latinoamérica se beneficiará con los aranceles.

Su ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, expresó que estaban evaluando medidas para “proteger la industria nacional y a los exportadores”.

Puerto en Manila, Filipinas

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El presidente Trump dijo que, mediante los aranceles, busca hacer a EE.UU. rico de nuevo.

“No tomen represalias”

Por otra parte, el presidente interino de Corea del Sur, Han Duck-soo, dijo que la guerra comercial mundial “se convirtió en una realidad”, y añadió que su gobierno buscaría formas de “superar la crisis comercial”.

Poco después del anuncio de Trump, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, sugirió a los países que “lo asuman” y no “tomen represalias”.

“Porque si toman represalias, habrá una escalada”, dijo a Fox News.

Cabe destacar que los dos mayores socios comerciales de EE.UU., Canadá y México, no fueron mencionados en los anuncios del miércoles.

La Casa Blanca dijo que actuaría con ambos países de acuerdo con órdenes ejecutivas anteriores que les impusieron aranceles del 25% a las dos naciones como parte de los esfuerzos para abordar el tráfico de fentanilo y los problemas fronterizos.

En todo caso, México y Canadá se verán afectados por el arancel del 25% a los automóviles fabricados en el extranjero anunciado por Trump.

Mark Carney, primer ministro canadiense, dijo que esos aranceles “afectarán directamente a millones” de ciudadanos de su país.

Carney prometió “luchar contra estos aranceles con contramedidas”, y señaló que los gravámenes estadounidenses “cambiarían fundamentalmente el sistema comercial mundial”.

“Esto es una tragedia. También es la nueva realidad”, dijo Carney este jueves, cuando anunció que Canadá igualará el 25% de aranceles a los automóviles importados desde Estados Unidos.

Karin Keller-Sutter, presidenta de Suiza, país al que se le impondrá un arancel del 31%, afirmó que su gobierno “determinará rápidamente” medidas de respuesta.

Retrato de Peter Szijjarto

Getty Images
El canciller húngaro, Peter Szijjarto, ha culpado a la política comercial de la UE por la acción de EE.UU.

La nota discordante

La unanimidad global en relación a las críticas a los aranceles de Trump se ha roto en Europa, donde Hungría, lejos de cuestionarlos, los ha defendido.

El ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto, culpó a la UE de la decisión adoptada por Washington, afirmando que “se ha demostrado una vez más que en Bruselas hay personas incompetentes al frente de las instituciones europeas, que además padecen una trumpofobia muy grave”.

Szijjarto consideró justificado el castigo estadounidense. ¿La razón? La UE tiene un arancel del 10% sobre los automóviles de EE.UU., frente al arancel del 2,5% que EE.UU. mantiene sobre los europeos.

“Los aranceles europeos deberían haberse reducido al 2,5% contra EE.UU. y así se podría haber creado una posición negociadora”, explicó el jefe de la diplomacia húngara.

El primer ministro húngaro, Víctor Orbán, no solo es declarado admirador de Trump, sino que simpatiza con el ruso, Vladimir Putin. Así, lo ha dejado en claro en los últimos meses al obstaculizar varios de los paquetes de ayuda financiera a Ucrania y las sanciones a Moscú por su invasión.

*Con información de Sofia Ferreira Santos, Henry Zeffman y Laura Gozzi

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