
Publicado: abril 3, 2025
Una intervención policial desarrollada este jueves 3 de abril sacó a la luz lo que parecía una casa común en San Francisco de Dos Ríos, San José, pero que en realidad funcionaría como una caleta del narcotráfico. Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y funcionarios del Ministerio Público descubrieron en su interior una sorprendente suma cercana a los ¢18 millones en efectivo, junto con un arma de fuego y vestimenta de uso policial.
El operativo, liderado por el subdirector del OIJ, Michael Soto, y el fiscal Mauricio Boraschi, respondió a una denuncia confidencial que apuntaba a la presencia de una estructura criminal operando desde un residencial de clase media-alta, un método común para pasar desapercibidos entre la comunidad.
“La información indicaba que esta casa podría estar siendo utilizada como punto de resguardo para una red criminal. Estas bandas suelen instalarse en zonas con bajo perfil delincuencial para no levantar sospechas”, explicó Soto.
Billetes de baja denominación y pistas que conectan con tumbonazos
Uno de los aspectos que llamó la atención de las autoridades fue que la mayoría del dinero incautado estaba conformado por billetes de baja denominación, un indicio claro de que podría tratarse de dinero producto del narcomenudeo y otras actividades ilícitas.
Además del dinero, los agentes confiscaron un arma de fuego y varias prendas policiales, lo cual hace pensar que los ocupantes de la vivienda podrían estar involucrados en asaltos conocidos como “tumbonazos”, donde los delincuentes simulan operativos policiales para robar cargamentos de droga o dinero a otras bandas rivales.
“La ropa policial es una pista clave. Nos podría conectar este sitio con otros hechos violentos ocurridos recientemente en el área metropolitana”, detalló un agente del OIJ en el lugar.
Un detenido y una investigación que apenas comienza
Durante el allanamiento, las autoridades detuvieron a una persona, cuya identidad aún no ha sido revelada públicamente, pero que se presume tendría vínculos con redes de tráfico de drogas que operan en distintas zonas del país.
El caso ahora pasa a una fase de análisis más profundo, donde los investigadores tratarán de determinar el origen exacto del dinero, si el arma ha sido utilizada en otros delitos, y cuál es el alcance de la red que habría utilizado esta vivienda como centro de operaciones.
El perfil bajo, la nueva estrategia del crimen organizado
Este hallazgo refuerza una tendencia que las autoridades han venido observando: las estructuras criminales están optando por operar desde zonas residenciales con aparente tranquilidad, usando casas de clase media o media-alta para guardar dinero, armas y mercancía ilícita, con el fin de evitar ser detectados fácilmente.
El OIJ mantiene en curso varias investigaciones paralelas, y no se descarta que en los próximos días se den nuevos allanamientos relacionados con este caso.
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