“Todo el mundo se aprovecha de nosotros”. Esa es la frase con la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó el miércoles un arancel mínimo del 10% a todos los productos que ingresen a EE.UU. e impuestos a la importación más elevados a las principales economías del mundo y varias emergentes.
La entrada en vigor del nuevo esquema de gravámenes supone una sacudida al comercio internacional y una ruptura con el orden global instaurado tras la Segunda Guerra Mundial. Los “aranceles recíprocos” introducidos por Trump afectarán a más de 100 países.
El republicano afirma que muchos países aplican aranceles más altos a las importaciones procedentes de Estados Unidos que viceversa, y cree que la primera economía del mundo “ha sido tratada injustamente por sus socios comerciales, tanto amigos como enemigos”.
¿Es verdad esta afirmación? ¿Tiene razón Trump al decir que muchos países tienen prácticas comerciales desleales para robar la riqueza de Estados Unidos y enriquecer sus propias economías?
Para llegar al fondo de la cuestión, BBC Mundo analizó algunas métricas importantes.
Diferencias en el arancel promedio
Aunque la mayoría de los países tienen tipos arancelarios distintos para cada producto que entra por sus fronteras, la Organización Mundial del Comercio mantiene un listado del “arancel externo promedio” de cada país.
Es decir, un cálculo del impuestos aduanero medio.
Estados Unidos tuvo un arancel externo promedio del 3,3% en 2023. Este porcentaje fue ligeramente inferior al arancel promedio de Reino Unido, del 3,8%.
Esto significa que de media los productos estadounidenses exportados a Reino Unido recibieron un recargo ligeramente mayor que los bienes británicos que llegan a la aduana de Estados Unidos.
Una situación de desequilibrio que lastra a los exportadores estadounidenses y juega a favor de los exportadores foráneos que quieren colocar sus productos en el mercado de Estados Unidos.
Lo mismo le pasa a Washington con la Unión Europea y con China, que tienen un arancel promedio del 5 % y del 7,5 % respectivamente.
El arancel promedio de Estados Unidos fue considerablemente inferior al de algunos de sus otros socios comerciales. Por ejemplo, el arancel promedio de India fue del 17 %, mientras que el de Corea del Sur fue del 13,4 %.
El arancel promedio de Estados Unidos fue inferior al de México (6,8 %) y al de Canadá (3,8 %), aunque los acuerdos comerciales entre Estados Unidos y estos países implican que las exportaciones estadounidenses a ellos no están sujetas a aranceles. Lo mismo ocurre con Corea del Sur, con quien Estados Unidos tiene un acuerdo de libre comercio.
“Made in America”
Así que, en términos generales, es legítimo que Trump señale que algunos países tienen un arancel promedio de importación más alto que el de Estados Unidos.
Sin embargo, no está claro si esto constituye un comercio injusto que perjudique a Estados Unidos porque la mayoría de los economistas consideran que los aranceles a las importaciones recaen, en última instancia, sobre los hogares del país que los impone.
Es como si al imponer aranceles, un país penalizara a sus propios ciudadanos.
Con los nuevos aranceles anunciados el miércoles, los consumidores en Estados Unidos se encontrarán un encarecimiento de los bienes importados. Un resultado que coincide con el principal interés de Trump: que se compren más bienes producidos allí y menos de los que llegan del extranjero. Más “Made in America”.
Trump solo considera una parte de los datos
“La frase de ‘EE.UU. pierde en su relación comercial con el resto del mundo’ es incorrecta. El comercio se mide en bienes y en servicios, y Trump solo está hablando de lo primero”, explica Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano, a BBC Mundo.
Y pone como ejemplo que Estados Unidos tiene un déficit comercial de unos US$150.000 millones con la zona euro en bienes, pero un superávit de unos US$100.000 en servicios.
“Por lo tanto hablar de relación comercial sin incluir ambos es incorrecto”, afirma.
Incluso aunque solo tomáramos en cuenta el lado de la balanza comercial de los bienes, hay otros factores que influyen profundamente en el déficit comercial de los países.
“Estados Unidos registra un déficit comercial por el sencillo hecho de que los estadounidenses ahorran un 5% de su renta, frente a ahorros muy superiores en la zona euro (15%), China o Japón”, dice el economista jefe.
“Los motivos son demográficos (europeos o japoneses más envejecidos ahorran más), culturales (en China mucha gente duda del tipo de prestaciones sociales que tendrá en su jubilación y por eso ahorran), y debido a la ventaja que confiere a EE.UU. el tener la divisa de reserva”, añade De la Torre.
“Eso atrae capital hacia EEUU, lo que reduce sus costes de financiación e incentiva a que ciudadanos y empresas de ese país consuman e inviertan más, y por eso importan más”, apunta.
Qué podemos esperar a partir de ahora
El hecho de que los aranceles entren en vigor el 9 de abril, da plazo para negociar. Además, Trump apuntó que podría reducir los aranceles si otros países se alinean con los intereses de Estados Unidos.
La orden ejecutiva otorga al mandatario el derecho a modificar los tipos arancelarios en caso de medidas de represalia, lo que significa que los tipos de algunos socios comerciales podrían aumentar aún más.
“Los efectos secundarios son importantes. ¿Subirán los precios los fabricantes estadounidenses? ¿Se dejarán llevar los minoristas estadounidenses por la inflación impulsada por las ganancias? Un aumento del 10% en los aranceles implica un aumento de precios al consumidor de alrededor del 4%, pero los minoristas podrían usar esta narrativa para subir aún más los precios”, sostiene Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management.

Inflación y crecimiento mundial
Y es que muchos analistas consideran que las medidas anunciadas por Trump tendrán un impacto negativo en la economía estadounidense, reduciendo el crecimiento e incrementando los precios. Pero el crecimiento mundial también será más débil.
“Una regla empírica es que cada aumento de un punto porcentual en el tipo arancelario medio ponderado de Estados Unidos se traduce en un aumento de 0,1 puntos porcentuales en el nivel de precios y reduce el PIB entre un 0,05% y un 0,1%”, apunta Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen.
“Esto indicaría que el aumento total de los aranceles estadounidenses y de las últimas semanas podría añadir un 2% al nivel de precios y reducir el PIB entre un 1% y un 2%”, dice.
“Existe la posibilidad de que se produzcan algunos beneficios económicos compensatorios si los aproximadamente 0,6 billones de dólares (aproximadamente el 2% del PIB) que podrían recaudarse con los aranceles financian recortes fiscales en lugar de la reducción del déficit”, agrega.