En un ambiente cargado de tensión regional, el presidente venezolano Nicolás Maduro volvió a levantar la voz y esta vez no solo para denunciar una amenaza contra su gobierno, sino para advertir que, según él, Estados Unidos estaría ejecutando una política exterior que afecta directamente a toda América Latina y el Caribe. Sus declaraciones surgieron en pleno Congreso Nacional de Soberanía y Paz, un evento organizado por el chavismo para denunciar la expansión militar estadounidense en el Caribe.
Maduro calificó la estrategia de Washington como una “ofensiva de violación de los derechos humanos y del derecho internacional”, y aseguró que lo que está ocurriendo no se limita a Venezuela. “No es contra Maduro, ni siquiera contra nuestro país. Es contra Suramérica, contra el Caribe, contra la América entera”, afirmó durante su discurso ante delegaciones de juristas internacionales.
Un mensaje directo al pueblo estadounidense
El mandatario dio un giro inusual al dirigirse a la ciudadanía de Estados Unidos y no únicamente a su liderazgo político. Señaló que la población norteamericana debería actuar para evitar “una guerra injustificada” en la región.
“Paren la mano enloquecida de quienes quieren bombardear y llevar una guerra a Suramérica”, pidió, advirtiendo que una escalada bélica tendría consecuencias que alcanzarían a “la humanidad entera”.
El factor que elevó la tensión: reuniones secretas en la Casa Blanca
El llamado de Maduro coincidió con la revelación publicada por The Washington Post, que informó que el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo reuniones privadas con altos mandos del Pentágono para revisar “opciones militares” relacionadas con Venezuela.
Estas discusiones habrían ocurrido apenas un día después de que funcionarios norteamericanos anunciaran en redes sociales la operación “Lanza del Sur”, presentada oficialmente como una ofensiva antidrogas, aunque sin detallar su alcance.
Fuentes citadas por el diario aseguraron que algunas unidades estadounidenses desplegadas en la región ya se encuentran en preparación ante eventuales órdenes de ataque. La versión incluye advertencias de funcionarios que afirman que Washington monitorea de cerca las conversaciones internas del círculo chavista y que perciben a Maduro “temeroso”, dada la amplitud de posibles escenarios evaluados por la Casa Blanca.
Un Caribe cada vez más militarizado
Desde agosto, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el sur del Caribe bajo el argumento de combatir redes internacionales de narcotráfico. El despliegue, que incluye cerca de 10.000 soldados según cifras oficiales, fue reforzado recientemente con la llegada del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y poderoso del Pentágono, posicionado cerca de aguas venezolanas.
Este movimiento ha sido interpretado por el gobierno venezolano como una amenaza directa. Caracas acusa a Washington de intentar justificar una intervención, mientras que Estados Unidos ha mantenido que su operativo se centra en frenar organizaciones criminales transnacionales.
El discurso regional de Maduro
Durante su intervención, Maduro también advirtió sobre la aparición de una “nueva corriente nazifascista” en el continente, afirmando que detrás de ella estaría la política exterior estadounidense. El mandatario pidió a los países de América Latina mantenerse unidos ante lo que considera una agresión común.
“No podemos permitir que esa corriente se imponga en nuestro continente. Hay que tocar puertas y abrir conciencias”, dijo.
La tensión diplomática y militar entre Estados Unidos y Venezuela no es nueva, pero el tono de las últimas semanas ha elevado la preocupación internacional. Entre declaraciones cruzadas, operaciones militares y advertencias públicas, el Caribe se ha convertido en el centro de un pulso geopolítico que podría escalar si no se logra contener.
Maduro insiste en que la región está ante un momento crítico. Washington, por su parte, asegura que solo combate al crimen organizado. Lo cierto es que el ambiente se recalienta, y las decisiones en los próximos días podrían definir el rumbo de un conflicto que ya traspasa fronteras.
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