Mientras intentaba sacar adelante los últimos detalles de la fiesta de cumpleaños de su hijo Benjamín, Carolina Jaikel —esposa del exfutbolista Bryan Ruiz— reveló que las últimas semanas han sido particularmente duras en el tratamiento que sigue para combatir el cáncer.
Aunque desde hace meses venía organizando el festejo, los viajes constantes a Estados Unidos y una nueva etapa médica terminaron por complicar todo. La quimioterapia más reciente la dejó con un fuerte malestar, muy distinto a lo que había experimentado en ciclos anteriores, y a eso se sumó un procedimiento especializado que decidió enfrentar con determinación.
Una etapa más compleja de su tratamiento
Jaikel explicó que, por lo general, seis días después de aplicarse la quimioterapia ya lograba retomar sus actividades con normalidad. Sin embargo, esta vez la recuperación se volvió cuesta arriba. Y es que, además de la quimio, tuvo que viajar de emergencia a Houston para someterse a una radiocirugía en el pulmón, una técnica de alta precisión utilizada para atacar tumores sin necesidad de realizar cortes en la piel.
Este procedimiento, conocido por su capacidad de concentrar radiación en áreas muy específicas, suele emplearse en casos donde se busca evitar cirugías invasivas. Aunque no requiere incisiones, sí provoca un desgaste físico considerable, especialmente cuando se combina con otros tratamientos oncológicos.
“Se me juntó todo”, confesó, al relatar que la quimio y la radiocirugía la dejaron con un agotamiento profundo del que todavía intenta recuperarse.
Una lucha que no se detiene
La también abogada ha compartido con franqueza su proceso desde que recibió el diagnóstico, destacando que ha visto milagros en medio de las dificultades. Su mensaje constante ha sido de fortaleza, fe y agradecimiento por el apoyo que ha recibido, tanto dentro como fuera del país.
A pesar del cansancio, de los viajes médicos y de los cambios en su rutina familiar, Carolina insiste en seguir de pie, cuidando a su familia y enfrentando cada etapa con coraje.
Su historia refleja no solo la dureza de los tratamientos contra el cáncer, sino también la resiliencia de quienes luchan a diario con esta enfermedad que exige fuerza física, mental y emocional.
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